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Incitamos e insistimos en la participación.

Participación siempre!!!. 

La participación activa del pueblo es el motor que impulsa una política más justa, transparente y representativa. Cuando las voces de todos se escuchan, las decisiones reflejan las necesidades reales de la sociedad, y no los intereses de unos pocos.

Fomentar esta participación no solo significa votar, sino también involucrarse en debates, exigir rendición de cuentas y contribuir con ideas y acciones. Es un recordatorio de que la democracia no es un estado pasivo, sino un proceso vivo que requiere el compromiso constante de sus ciudadanos.

Manifiesto por la Participación Activa del Pueblo

Nos encontramos en un momento donde la democracia está siendo avasallada, un tiempo que demanda no solo reflexiones, sino acciones. La política, en su esencia más pura, debe ser la herramienta con la que los pueblos forjan su destino, pero hoy enfrenta desafíos que solo la voluntad activa de los ciudadanos puede superar.

Creemos firmemente que:

  • La democracia no es un regalo, sino una responsabilidad que debe ser ejercida con conciencia y de ser necesario, defendida en las calles.

  • El poder del pueblo no radica únicamente en las urnas, sino en su capacidad para organizarse, dialogar, cuestionar, construir y exigir.

  • La transparencia y la justicia solo serán posibles cuando la ciudadanía participe activamente, exigiendo a los líderes que cumplan con sus PROMESAS DE CAMPAÑA, y con su deber de servir al bien común.

Por ello, proclamamos:

  • Es hora de terminar con la indiferencia. Cada voz cuenta, cada acción importa. No más espectadores pasivos en los asuntos que nos afectan a todos.

  • La educación cívica debe ser la base de una sociedad informada, capaz de entender sus derechos y deberes, y de exigir a quienes ocupan cargos públicos que rindan cuentas de sus actos.

  • La unidad del pueblo será la fuerza que transforme la política en un espacio de servicio, y no de intereses PRIVADOS, PERSONALES y/o CORPORATIVOS.

Nos comprometemos:

  • A vigilar, a cuestionar y a proponer. No aceptaremos más decisiones tomadas en las sombras (aceptando votaciones en el congreso, a libro cerrado, ni desconociendo el contenido de un D.N.U.) o alejadas de las necesidades reales de la sociedad.

  • A incitar e insistir en la participación activa de cada ciudadano. Es en nuestra voz colectiva donde reside el poder para cambiar el rumbo.

  • A trabajar por una política que no sea el dominio de unos pocos, sino el reflejo de la voluntad y la diversidad del pueblo.

Es nuestro deber y nuestro derecho construir un sistema político donde los intereses de todos estén representados, donde la corrupción no tenga cabida y donde la esperanza sea una constante. El cambio no vendrá de arriba; surgirá desde abajo, desde cada barrio, cada plaza, cada escuela y cada hogar. Porque juntos, y solo juntos, somos imparables.

¡Si el pueblo despierta y participa, la política cambia!