«EL PEOR ENEMIGO DE LA LUCHA CONTRA EL HAMBRE ES LA INDIFERENCIA».
El hambre y sobre todo en Argentina debería ser un pecado capital. Dios, la vida, el universo, la naturaleza, o quien haya sido, nos ha dado el inmenso privilegio de ser Madres y/o Padres, en algunos casos ambos al mismo tiempo. Ahora bien, nosotros no somos los dueños, no somos los propietarios de nuestros hijos, somos, mediante lazos de Amor profundos, los responsables de nuestros hijos. En principio, los padres son los responsables de los hijos, pero si ese primer vínculo falla, la sociedad y el Estado son los responsables de esa niña/o, sea este, rubiecito, morochito, argentino o extranjero, una niña/o, es inocente de toda inocencia. Más allá de quienes sean los padres bilógicos de cualquier menor, el Estado debe establecer un vínculo parental, directo e inmediato, para asegurarle a esa criatura lo básico, como son alimentación, vivienda, salud, protección etc., y esto debería ser por Amor y si no es por Amor, o por solidaridad, o por empatía, o por piedad, o por caridad, entonces que sea al menos por NEGOCIO, porque es un muy buen negocio invertir en nuestras/os niñas/os, porque esa niña/o, seguramente va a ser un mejor ciudadano, y eso se va a convertir en un círculo virtuoso y no vicioso.
Y en el caso de nuestros Viejos (benditos sean), tenemos que procurarles una vejez digna.
Siempre que hablamos de jubilaciones y pensiones, el dialogo se convierte es un debate ENVENENADO, con un fuerte componente emocional.
Hay que dejar en claro una cosa, y para ello les recordamos que en la década del 90, NO había jubiladas/os de “arriba” como les gusta decir a algunas personas. Se acuerdan de la gran Norma Plá?, bien, ella luchaba por cobrar una jubilación digna y en ese entonces no había jubilaciones de amas de casa, no había AUH, no había nada de eso, pero igual los jubilados cobraban miseria, bueno, entonces hay que entender que el poder económico no quiere pagar jubilaciones, quieren que los viejos se mueran de hambre!!!. La ven ahora?.
«NO JUZGUES A ALGUIEN, SOLO PORQUE PECA DE FORMA DIFERENTE QUE TÚ.»